Tratamiento Natural de la Depresión

Dr. Ricardo C. Zuberbühler

Los trastornos del estado de ánimo, categoría clínica a la que pertenece la depresión, aparecen generalmente en varios miembros de una misma familia. Los hijos de padres con este tipo de problemas tienen un factor de riesgo dos a cuatro veces mayor que los hijos de padres sanos.

Por otro lado, estudios en gemelos univitelinos cuya evolución a veces difiere sensiblemente de uno a otro, demuestran que los factores ambientales también pueden jugar un papel importante en su aparición.

Cuando el comienzo de la sintomatología es brusco, tendemos a asociarla con alguna situación negativa como detonante del problema. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta aparece insidiosamente, sin una causa aparente. Y —si no es tratada— se prolonga por varios meses o años, con tendencia a repetirse en el futuro cada vez con mayor frecuencia y por más tiempo.

Desde el punto de vista clínico, cuando hablamos de depresión,  casi siempre nos referimos a lo que la psiquiatría conoce como depresión mayor, una enfermedad específica que casi siempre requiere intervención médica. Excluimos, por lo tanto, el dolor y el decaimiento que sentimos después de una pérdida, así como los altibajos normales de la vida diaria.

Por otro lado, un porcentaje importante de la población sufre, sin saberlo, una forma de depresión crónica, en general mas leve pero mucho más persistente, que llamamos distimia. En esos casos, la sintomatología, a veces muy variable, se inicia casi siempre insidiosamente y es adjudicada a las tensiones de la vida moderna.

El individuo se siente fatigado y sin energías. Le cuesta levantarse por la mañana. Pasa mas tiempo que el de costumbre en la cama. Sale mucho menos que antes. Tiende a aislarse. Y su vida social se reduce cada vez mas.

Las cosas que anteriormente le gustaban, dejan de interesarle. Le cuesta concentrarse o prestar atención y se queja de su progresiva falta de memoria. Está irritable, la gente lo molesta, duerme mal, no descansa, se siente emocionalmente lábil, llora con facilidad, está permanentemente tensionado y siente dolores cada vez mas generalizados.

Su autoestima es muy baja porque se siente inútil, vulnerable y desvalorizado.

Cuando el cuadro avanza, aparece ideación suicida. En su trabajo rinde cada vez menos, falta mas que de costumbre, se queja de estar cansado todo el tiempo y su eficiencia disminuye drásticamente.

La voluntad para hacer cosas, factor decisivo en los logros de las personas sanas no es suficiente en los deprimidos ya que estos no pueden, aunque se lo propongan, luchar contra la desazón y la desesperanza que sienten. No tienen, por lo tanto, control sobre su vida ni sobre su futuro, cerrando de esta forma un circulo vicioso que los pone cada vez peor.

La depresión en cualquiera de sus formas es, en general, la manifestación de una alteración importante en la química del cerebro. En particular del metabolismo de algunos neurotransmisores entre los cuales la Serotonina, la Noradrenalina y la Dopamina son los más importantes. Esta alteración hace que los deprimidos no perciban correctamente, ni a sí mismos como individuos, ni al mundo que los rodea como tal. Por lo tanto la evaluación que hacen de las consecuencias que pueden acarrear las distintas situaciones que les toca vivir, así como las decisiones que toman basados en ellas, son generalmente muy inadecuadas.

Tratamiento

En las depresiones graves, el tratamiento en una primera etapa se basa, casi exclusivamente en la administración de medicaciones que ayudan al paciente a restablecer el balance químico de sus neurotransmisores y su capacidad para contactarse mas efectivamente con el mundo exterior.

Existen en el mercado distintos tipos de drogas que logran este cometido, sin embargo, en su gran mayoría y en un porcentaje importante de pacientes, producen trastornos colaterales que a veces contrarrestan buena parte de sus beneficios.

Medicina natural

Los médicos que practican lo que llamamos Medicina Alternativa o Complementaria usan para tratar los trastornos depresivos un producto natural, derivado del Hypericum perforatum, que conocen muy bien desde hace decenios. Esta hierba tiene también mucho éxito en Europa desde hace varios años, principalmente Alemania. En este país se receta con una frecuencia cinco o seis veces mayor que el Prozac (Fluoxetina), medicamento líder en USA para el tratamiento de esta patología.

Anteriormente el Hipérico se usaba en forma de extractos o infusiones, sin embargo, por ser extremadamente efectivo y relativamente inocuo, distintos laboratorios empezaron a producirlo en forma de comprimidos y otras formulaciones. En la Argentina lo vende Phoenix con el nombre de Amenicil, y Baliarda como Hipax. La dosis corriente es de tres comprimidos por día.

Como sucede generalmente con los antidepresivos, se pueden esperar resultados después de 3 a 6 semanas de comenzado el tratamiento.

Efectos colaterales

Uno de los pocos efectos colaterales que se le han atribuido es, en personas alérgicas al sol, un aumento de la fotosensibilidad. Por esta misma razón, su uso junto con otras drogas que tienen este mismo efecto como sulfas, piroxicam, omeprazol y lanzoprazol puede potenciar el problema.

Interacciones con otras drogas

En determinados casos, el hipérico puede interferir en los mecanismos de acción de varios grupos de drogas de uso corriente en otras patologías. Entre ellos es útil mencionar:

  • Los inhibidores de la proteasa (para tratar el sida)
  • Digoxina (insuficiencia cardíaca)
  • Anticonceptivos orales
  • Warfarina
  • Satinas (usadas para bajar el colesterol)
  • Algunas drogas usadas en quimioterapia
  • Olanzapina y Clozapina (antipsicóticos atípicos)

También es importante tener mucho cuidado cuando se usa en pacientes medicados con otros antidepresivos porque puede potenciar sus efectos.

Cambios en el estilo de vida

El paciente deprimido, como dijimos, evalúa incorrectamente las situaciones de la vida cotidiana. Sin embargo, en la medida en que la medicación va haciendo efecto, estas limitaciones, tan serias al principio, empiezan a atenuarse y el paciente vuelve a ser el de antes.

Al llegar a esta etapa podría parecer que, por el momento, terminó el problema. Estamos, sin embargo, muy lejos de ello. En general, si las condiciones que lo llevaron a la situación de crisis no han cambiado y si no hace nada a ese respecto, posiblemente los estados depresivos se repetirán cada vez con mayor intensidad.

Para muchos, inicialmente la meta fundamental de la vida es llegar a lograr el máximo nivel de felicidad que les sea posible. A medida que cada uno va creciendo, los avatares de la vida moderna lo van cargando de responsabilidades y obligaciones. Muchas veces estas llegan a abrumarlo en tal medida que olvida su norte. Termina entonces permitiendo que aquello que solo debería ser un trampolín para ayudarlo a concretar sus ilusiones, se convierta en su meta final.

Nada justifica alejarlo de la que debería ser su meta principal: lograr, aunque sea solo unas pocas veces en su vida, esa evasiva sensación que llamamos felicidad y que todo ser humano, consciente o inconscientemente, no deja nunca de buscar.

La medicación le devuelve al paciente la estructura mental necesaria para iniciar los cambios fundamentales en su estilo de vida que le permitirán, a largo plazo, llevar una vida sana y satisfactoria y evitar, o al menos atenuar, las posibles recaídas, tan comunes en este trastorno. Por otro lado, si estos cambios no se producen, las posibilidades de mantener ese tipo de vida se reducen drásticamente.

Los cambios más importantes incluyen:

  • Una vida más tranquila, evitando dentro de lo posible las tensiones de la vida diaria o, al menos, diluyéndolas con actividades positivas como deportes, yoga, lectura, vida social, etc.
  • Alimentación sana agregando los suplementos de nutrientes necesarios como vitaminas, antioxidantes, minerales, etc.
  • Desarrollo de proyectos basados —más que en el posible rendimiento económico que en principio tendría que salir de su trabajo— en actividades afines e interesantes para el paciente, que ayuden a contrarrestar las situaciones negativas que invariablemente la vida le va a presentar. En este punto, la palabra divertido debería jugar un papel importante. Como dijo Doug Hall, el exitoso creativo americano: "Si una actividad, por mucho éxito que parezca tener, no es divertida, algo posiblemente ande mal."

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