Declinación Cognitiva Moderada

Dr. Ricardo C. Zuberbühler

La demencia de tipo Alzheimer es una de las formas más comunes en que se presenta esta patología. En general, el diagnóstico en vida del paciente se hace por descarte de otras causas, pero solo puede ser confirmado definitivamente durante la autopsia.

El cerebro presenta un cuadro de atrofia difusa con la corteza aplanada y los ventrículos ensanchados. El signo patognomónico de la enfermedad es la formación de placas de sustancia amiloidea, principalmente en la corteza cerebral, en la región del hipocampo, en la sustancia nigra y en el locus ceruleus. Estas placas producen una pérdida progresiva de neuronas y de sus conexiones sinápticas que terminan llevando inexorablemente al paciente a un estado de demencia completa.

La enfermedad puede aparecer a cualquier edad pero es mucho más común después de los 65 años y su incidencia aumenta con la edad del paciente. A los 65 años un 5% de la población presenta signos de demencia severa y 15% signos incipientes. A los 80 años, el 20% muestra signos graves. El curso es gradual y en general dura entre 5 y 10 años.

La sintomatología principal incluye pérdida progresiva de la memoria, principalmente la memoria reciente, declinación cognitiva, y dificultad cada vez mayor para funcionar independientemente.

Tanto esta como otras formas de demencia pueden estar precedidas por una declinación moderada pero notoria de las funciones cognitivas del paciente. Esta declinación, común a medida que avanza la edad, no siempre es seguida de una forma más completa de demencia pero sin duda es un factor más de riesgo.

Tratamiento preventivo

Como dijimos, la evolución de la enfermedad, cuando se presenta, es progresiva e irreversible. Por eso es muy importante tratar de demorar todo lo posible la aparición de síntomas y, en caso de haberlos detectado en las etapas más tempranas, frenar a toda costa su progresión.

Existe una amplia literatura que parecería indicar que las personas que se mantienen intelectualmente activas tienen menos posibilidades de enfermarse. Aparte de este beneficio adicional, mantenerse conectado con el mundo, tener proyectos nuevos y estimular nuestra creatividad nos permite una vida más plena y posiblemente más feliz.

Galantamina

Uno de los neurotransmisores mas antiguos, la acetilcolina, es fundamental para mantener muchos de los procesos básicos de la vida. El funcionamiento de la memoria es uno de ellos. Con la edad, el abastecimiento de este neurotransmisor disminuye drásticamente y, en casos avanzados de enfermedad de Alzheimer, puede reducirse hasta en un 90%.

Los tratamientos más modernos se basan en un grupo de drogas que inhiben la Acetilcolinesterasa, enzima que degrada la acetilcolina. De estas, la más promisoria es paradójicamente un extracto de las flores de la Campanilla blanca (Galanthus nivalis) y del Narciso (Narcissus pseudonarcissus L.) llamado galantamina.

La galantamina, al inhibir la degradación de la acetilcolina a nivel cerebral, ayuda a mejorar drásticamente la memoria en pacientes en los que esta ha empezado a declinar. La mejoría de esta función básica ayuda además a la mayoría de las otras funciones que componen el espectro cognitivo, atención, comprensión, aprendizaje, lenguaje, etc.

Un efecto positivo agregado muy importante —que separa a la galantamina de los otros integrantes del este grupo de drogas, (Tacrina,  Donezepilo, etc.)— es su aparente capacidad para inhibir la producción de placas de sustancia amiloide y, de esa forma, retrasar la evolución de la enfermedad de Alzheimer.

Dosificación

Las dosis recomendadas de galantamina oscilan entre 16 y 24 mgs. por día, tomados en dos o tres dosis de 8 mgs. cada una. Normalmente, como en cualquier tratamiento con psicofármacos, es conveniente comenzar con dosis bajas —en este caso 8 mgs. por día durante una semana— para asegurarse que el paciente la tolera bien.

Reacciones adversas

Las más comunes son náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal, fatiga, mareos, cefalea, somnolencia, confusión, insomnio y, a veces, adelgazamiento. La incidencia es baja, no más del 5% de los casos, y la mayoría de estos síntomas desaparecen dentro de la primera semana de tratamiento.

Precauciones en su uso

Teniendo en cuenta su marcado efecto colinérgico es importante administrarla con mucho cuidado en enfermos:

  • Cardíacos, puede inducir bradicardias marcadas
  • Neurológicos, puede producir convulsiones
  • Asmáticos
  • Con úlceras gástricas
  • Con obstrucciones de las vías urinarias

No debe administrarse junto con otros medicamentos colinérgicos como digoxina y betabloqueantes ya que puede potenciar peligrosamente sus efectos.

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